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Mostrando entradas de abril, 2012

A TI, MADRE NATURALEZA

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Hoy, la mañana se despertó soleada. Las nubes, como copos 
dispersos, como algodones de caramelo, se pasean por el cielo; un gran espacio azul que contrasta con el verde vibrante de los campos, con el agrisado azul de las montañas perdidas en su lejía.

Madre, Reina mía. Diosa infinita. ¡Gracias!

Porque aunque te estemos matando en cada agónico amanecer, tú, cada día, renaces para mostrarnos cuán diminutos somos ante tu grandeza divina.

Somos seres desagradecidos, depravados, despreciables ladrones y destructores de los tesoros que tú nos brindas, para disfrutar de nuestras prestadas vidas.

Dueña del mundo, señora del universo, creadora de lo malo y de lo bueno.

Reina de la sabiduría, no hay diosa que alcance a tu real belleza.

Madre, ahora que ruges, que sangras herida, enojada te impones; meneando la tierra, revolviendo los mares, castigando al hombre sin indulgencia, y aun así, este,  se pavonea de sus proezas.

Ahora, más que nunca, clavo mis ojos en el cielo, alzo mi voz en un ruego.

Solici…

TU ASESINA, CON CARIÑO...

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Apenas percibía su respiración, pero podía oler su miedo… se extendía hasta mis fosas nasales y me guiaba hasta donde se encontraba. Apreté fuerte la empuñadura de mi espada. Él estaba justo detrás de mí, su hedor se pegaba en mi lengua y, eso hacía que me exaltara aún más. Quería oler su sangre, sentir su calor. Le enfrenté, nuestras espadas hicieron chispas al golpear una contra la otra. Sonrió, sin duda quería mí muerte y yo la suya, la quería con ansia. Golpeé una y otra vez su espada, haciendo que retrocediera. Mi ira era mayor que mí fuerza, no le di pie y desplegué todas mis energías. Cayó al suelo, su espada quedó algo separada de su mano.
-       -- Dime, que se siente ante la muerte –le dije entre dientes.
Sus ojos se agrandaron aun más y juntó las manos pronunciando palabras, las palabras del ritual. ¡No! No le dejaría terminar, si lo hacía desaparecería ante mí como la última vez. Le tenían ante el filo de mi espada, giré en redondo sin darle tiempo a exhalar el aire de sus …

DESDE MI ALMA

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16 de abril del 1746, CULLODEN

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16 de abril del 1746, CULLODEN.
Las Highlands, mi tierra, la que me vio nacer. Mi tierra la que me hizo hombre, la que me dio cobijo, ahora necesitaba de mi ayuda, mi protección. No había amanecido cuando dejé el lecho marital; mi esposa había dejado preparadas mis ropas. La miré dormir, lo hacía plácidamente, tenía los cabellos algo revueltos, su pelo negro contrastaba con su piel de alabastro y, su cuerpo se dibujaba perfilado bajo las sábanas del lecho. Suspiró complacida, cómo si en su sueño recordara la pasión compartida apenas unas horas atrás. No lo sospechaba, al menos eso creía yo, era mi despedida, la mejor manera de hacerle sentir cuánto la quería. La tenue luz del alba, se colaba por la ventana y un tímido rayo de luz, se posó con delicadeza en su rostro. No había alcanzado a ponerme la camisa, cuándo unas manos suaves se posaban en mí espalda y ajustaban la tela sobre mis hombros. Me ayudó a ponerme el kilt y a sujetarlo con el cinturón. Fue cuándo me colocaba el tartán …

EL ÚLTIMO DÍA DE MÍ VIDA

Hoy el día se ha despertado soleado, no hay nubes en el cielo. Se respira primavera y siento que no es más que un comenzar de nuevo. Haré lo que todos los días, me guardaré mis secretos, sólo los que hacen daño. El amor me impide hablar más de lo que necesito y mí corazón reclama a gritos hacer saber que se está cansando y que ya no puede más. Hoy es el último día en el que llevaré las riendas de casi todo. Pero tengo que reaccionar normalmente, disimular, seguir siendo la misma por fuera. Por dentro disfrutaré de mi familia más que nunca, reiré con más ganas, lloraré de alegría y rezaré para que no se den cuenta de lo que oculto, hoy de madrugada haré mí última maleta. Llevaré solo lo necesario, amor, cariño, vivencias, ternuras y besos. Algún te amo… No, no es un equipaje ligero, es el más pesado, pues el amor lo llena todo y me lo llevo entero. Hoy escribiré una carta, intentaré no derramar lágrimas, para llenarla de alegrías. Después haré la comida, quizá planche alguna camisa. Hoy no …