Entradas

Mostrando entradas de junio, 2012

Colgada de un trapecio

Imagen
Va desdibujándose el día, coreando la tarde  tranquila. Pasa raudo como el viento, cuando desdigo, cómo si fuera mentira, qué es un sin vivir el amor que te profeso. Va dibujándose la noche, dejando borracho de ti el día, desesperante oscuridad,  qué me apresa, que me mantiene en vilo. Dónde estás qué no te siento, se ha marchado lo presiento. El amor es un sin igual, que traiciona mis pensamientos. No quiero apresurarme, pues la premura se acrecienta. Dando tumbos por mi almohada, el amor viene y va, se enciende y se apaga. Inmutable pasa por mi lado, ni lo siento o eso intento. Virus malvado que me infecta, que me revuelve el seso. Raudo y gigante, ancho y estrecho, abro los brazos, le atraigo y le desprecio. Vivir por amor... colgada de un trapecio.

TAL VEZ...

Conversación entre Lunáticos

Imagen
 "Dicen que el hombre llegó a la Luna y que dejó su huella. Millones de personas lo vieron por televisión. La NASA, cumplió con su palabra"
Leía un lunático, en un periódico terrícola. Se lo envió a los 
marcianos, los habitantes de Marte, con un mensaje cifrado, 
advirtiéndoles de que, pronto los terrícolas presumirían de llegar 
hasta ellos de alguna manera.
   -Si supieran cuantas veces les hemos desviado de nuestra órbita lunar, dejarían de pasearse con esas naves que parecen cometas en el espacio –decía un lunático a otro.
    -Pobres terrícolas, de vez en cuándo deberíamos dejarles alunizar–risas.
    - Nada de eso, pero si no han llegado ni si quiera a acercarse y ya le han puesto nombre a nuestro cráter… no, no, que mira como tienen a la Tierra –replicaba éste.
    - Es verdad es una verdadera escombrera.
- Pero no te preocupes, ahora les ha dado por Marte, jeje, hasta han hecho una película…

     - Sí, son muy imaginativos estos terrícolas.
   - Lo único favorables son sus sat…

OTRO AMOR PARA MÍ COLECCIÓN...

Imagen
No hacía falta que me le presentaran, ya le conocía. Le había visto tantas veces… La primera vez fue en una librería, se cruzaron nuestras miradas desde el escaparate y sentí un flechazo explosivo. Ahora le tenía en frente, mí corazón se aceleraba por su cercanía, tenerle tan cerca de mí, provocaba que se secara mí boca y me temblaran las piernas. Tenía que hacerle mío, no estaba dispuesta a dejar pasar un día más sin tenerle para mí, cuando me apeteciera. No pude evitarlo y, me llevé al que sería mi amante a mi casa. Esperé a que se hiciera de noche para sacarle de mi habitación. Le había escondido en mi armario, como se esconde a los amantes. Me fui al salón con él, apagué la luz y encendí una pequeña lámpara de pie. Me acomode en el sofá con él entre mis brazos. Ya desde el comienzo me hacía suspirar solo con su presencia, su suave tacto y su aroma… ¡Qué delicia! Desde luego era de los que enganchaba desde el principio. Creo que sería incapaz de dejarle hasta el amanecer. “Amor mío…