NO


No es qué ya no te quiera,
no es qué me duela tu nombre,
no es qué me sienta herida.
El querer ha pasado,
inadvertido,
como el murmullo de un ángel herido.
La llaga escuece cuando te siento,
las palabras cobran peso y no me dejan respirar,
el tiempo no calma el dolor de las traiciones,
de los golpes, de los celos,
solo los reemplaza por recuerdos,
imborrables y sordos recuerdos.
No es qué ya no sienta amor,
no es qué esté ciega por el odio,
no es qué no quiera dar perdón.
Has mutilado mi corazón,
lesionado mi cordura,
abaratado mi amor.
Tú, qué has vivido de mi vida con
el libre albedrío de un tirano,
tú, qué has agotado la pasión
en otros lechos mundanos,
despreciando las alianzas que nos unían.
No, no es qué tú ya no me quieras,
es qué ya, no te quiero yo.

Oscura forastera

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