LAS CÓMPLICES PALABRAS
Las palabras, son nuestras cómplices. Las usamos en nuestro provecho, a nuestro antojo. A veces sin esmero, sin saber por qué lo hacemos. Las palabras las escribimos, las hablamos y las escupimos, las odiamos y las amamos, desvestimos y desquebrajamos, desdibujamos e incluso deshablamaos. Las palabras, las no dichas, son las pensadas. Son las más inspiradas, las más creíbles porque solo nosotros las oímos, son las más pesadas porque se clavan en el alma. Las palabras pueden ser plumas o puntiagudas piedras, trozos de plomo y agua de hielo, ascuas de fuego. Las palabras, pueden ser caricias o bofetadas, buenas y malas, pegajosas y ásperas, espumosas y brumosas. Las palabras, puedes describirte, adorarte y amarte, quererte e idolatrarte. También pueden seducirte y obligarte, excitarte y esclavizarte, despreciarte y romperte. Las palabras, tanto las escri...