TU LUZ

Fue mera casualidad encontrar tu luz.
Me sacaste del inframundo, para decirme que estaba equivocada, que la vida tenía cosas bellas.
Salí de tu mano al exterior y comprobé que era cierto lo que decías. Pues en este mundo lleno de veneno, estas tú, mí antídoto.
Descubrí que levantarme día tras día, tenía un sentido, vivir para contarte mis secretos, mis dudas, mis tristezas, mis alegrías.
No quiero hacerte partícipe de mis penas, ni de mis agonías.
Sólo me pediste compartir la distancia, el dolor que nos aqueja, que nos hiere como una venganza tardía.
La soledad que nos corroe, es la peor de todas las penas. Pero no quiero más tristezas, ni más lágrimas. He descubierto que ya no tengo.
El corazón que palpita, dentro de mí, denuncia su falta de cariño. Le negué sentir durante tanto tiempo, que se le olvido dar ritmo a sus latidos. Latía por el mero hecho de bombear mí sangre, sin emoción ninguna por hacerlo, sin ganas de seguir haciéndolo.
No sé como tú, notaste esa demanda en mi corazón. Has hecho que empiece a latir con más ritmo, le diste la marcha que necesitaba, incluso haces que palpite más rápido por tus palabras. Y provocas que se coloreen mis mejillas.
Has provocado que mis manos escriban palabras llenas de sentimientos, de amor, (en el cual no creía). Que escriba cuentos, poesías…
Te convertiste en mí vanguardia, mí unible, mí único aliento, la manera de decir palabras de amor.
No quiero atarte por mis sentimientos, tampoco quiero que sufras por ellos, pues los eliminaré en mí para no dañarte. Porque no puedo hacer daño a lo que más quiero, a lo que más amo.
Prefiero vivirlos sola si te hacen daño. Siempre me sentí una persona mala, poco cariñosa, que se merecía todo lo que me deparaba la vida. Creía que merecía ser humillada, creía que era la respuesta a mí falta de sentir amor.
He llegado a pensar que lo peor que me ha pasado en mí vida y que tu ya sebes que es, lo merecía.
He azotado mí alma, castigado mí cuerpo con la falta de afecto que me prohibía.
He pensado quitarme la vida tantas veces…
Pero es imposible hacerlo, porque siempre estas tú por medio, pululando por mi mente, palpitando en mí pecho.
Si acabo conmigo, acabo contigo y eso no lo deseo. Se que comprendes mi desesperación, pero no la compartas mi niño.
Te prometo no dejar de vivir, te prometo quererme un poco más, prometo amarte mientras viva sin que eso te anude a mí. Pues por muy flojo que sea este nudo, sólo el tirón de uno de nosotros lo hará fuerte y no se soltara nunca, nos atará para siempre.
No sé quien de los dos tirara de la cuerda.
No sé quien de los dos lo hará más fuerte, quien soltara el cabo que sujetamos, uno a cada lado, quien lo soltara primero…
De lo que si estoy segura es de que yo, no lo soltaré jamás.
Si lo hiciera sería dejar de existir, de sentir.
Sería dejar de amarte y eso ya es imposible mi dulce príncipe. Habitas en mí.

Con cariño, de tu siempre fiel.

Comentarios

  1. Gracias por tus regalos en forma de bellos escritos.

    Un saludo.

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  2. Qué buen texto... solo espero que sigas tus propios consejos y que sigas bebiendo ese antídoto que tan bien te hace.

    Un beso desde las almenas.

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