UN SUCESO DOLOROSO...


Una palabra desencadenó su ira. Dije – ¡NO!
Fue tan sólo un segundo, hiriente segundo el que me marcó.
Levantó su mano abierta, me tembló la voz. Descubrí el dolor y la humillación. Fuerza brutal, violencia engendrada desplegó por mi cuerpo, de tal modo, que no pude luchar.
No sé cuanto tiempo duró su ira, pero sí sé cuánto durará mi lamento, mi rabia, mi dolor…
Al cabo de las horas, mi cara hinchada, mis labios rotos, mis ojos amoratados, me dieron conciencia de lo ocurrido. Las costillas doloridas oprimían mi pecho y no podía casi respirar. Cardenales púrpuras, recorrían mis piernas, mis brazos…
Agotada de llorar y sin fuerzas, logré levantar del suelo mi baldío cuerpo.
 -¡Maldito seas!- pensé, pues hablar no podía.
Mi cuerpo se convulsionó y sangró, en esos momentos temí perder la vida, pero no fue así. Saqué fuerzas de no sé dónde y me rescaté.
Ya pasados los meses y recuperando mi cuerpo, de aquella brutal y violenta agresión, casi vuelvo a ser yo. Digo casi, porque ya no volveré a sonreír como antes, ni viviré libre las emociones. Mataron mi inocencia cuando dije -¡NO!
Miedo me da pronunciar ciertas palabras, aun siento el dolor flotando a mi alrededor.
-Olvida- me dicen –Ya pasó- me repiten. Creedme lo intento, lo intento de todo corazón. Pero en vano es luchar contra el subconsciente, que sin querer, nos recuerda las escenas vividas. En vano es luchar contra el silencio de los demás, que genera confusión en mi mente.
Vivo esperando olvidar, borrar todo y perder los recuerdos de aquello.
Esperando decir -¡NO!- sin miedo y en alto, con voz firme y sin temblarme las manos.
Quiero ser libre y volver a sentir el amor. Recuperar mi corazón y sonreír sin más… por el placer de hacerlo.
Despertar por la mañana y mirar al sol, sentir alegría de vivir. Reposar mi cabeza en la almohada y dormir sin miedo a soñar.
Mirarme al espejo y volver a reconocerme, olvidar las cicatrices. Ver en mi reflejo a aquella mujer segura, coqueta y orgullosa, de ser lo que era. Me lo he
propuesto y sé que conseguiré estar, y sentirme orgullosa de ser… MUJER.


Dedicado a todas las MUJERES, que son maltratadas, sometidas a la violencia de cualquier género.
Dedicado a todas las mujeres que mueren y están muriendo, dedicado a todas que salen adelante proponiéndoselo, con mucho esfuerzo. A su valentía.
También, agradecer a los hombres que nos aman, que nos apoyan y nos respetan. Porqué aunque a veces los veamos como monstruos, sabemos que todos no lo son.  A los que comparten de alguna u otra manera su vida con nosotras. Gracias a los que luchan, y hasta llegan a dar su vida, por una MUJER

DE MUJER A MUJER

OCURA FORASTERA (María

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