LA PRIMERA VEZ

“Te quiero” susurraron sus labios.
Los míos una sonrisa expresaron.
Sus ojos clavados en los míos, que poco a poco,
se cerraban al sentir sus labios ardorosos,
 hacer arder los míos.
Fundidos en un abrazo, en un beso apasionado.
¡No sé qué pudo ser!
Quizá la inexperiencia, el deseo o amarnos.
Sus labios cubrieron mis labios, sus manos,
suaves caricias de terciopelo,
resbalaron por mi tembloroso cuerpo.
Así, empezamos a aprender el juego del amor.
Caricia por caricia, beso tras beso.
¡No sé qué pudo ser!
Quizá estar solos, que su cama estaba cerca.
No sé lo que hacía, sólo sé que le quería.
Sentía amor y ser amada.
Fuimos sólo uno, entre besos,
caricias mezcladas con dulces palabras.
¡Te quiero!  ¡Te amo, mi vida!
Hasta llegar al éxtasis del placer.
¡No sé qué pudo ser!
Quizá una idea, sentir un huracán recorrer nuestras venas.
Saber vivir, para saber morir.
Aquello fue tan distinto, tan bonito y hermoso.
¡No sé qué pudo ser!
El brillo de sus ojos, el te quiero de sus labios… el momento…
Fue sentir amor y amarnos.

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