POR UN SEGUNDO

Toda su vida se la había pasado corrigendo a los demás, recordándoles lo que no hacían bien. <<Carlos, hijo, debes aprobar todas las materias, no te puedes permitir pasar de curso con una suspensa, lo mejor es tener todas aprobadas>> <<Mírame, yo siempre cumplo con las normas, haz lo mismo, no te permito que las ignores>> << ¿Ves aquel? No se puede hablar por teléfono conduciendo>> <<Hay que tener calma en todo momento al volante de un coche por muy urgente que sea>> << Ponte el cinturón, ¿no ves que yo siempre lo hago?>> En un segundo vital, todo esto le llegaba a su mente en el momento en el que salió conduciendo deprisa de su empresa, hablando por el móvil, entrando en la carretera general y sin el cinturón de seguridad abrochado. Con un rápido vistazo a su alrededor se dio cuenta de todo, soltó el móvil sin colgar la llamada en el asiento. —¡Joder! —exclamó al ver que iba a más de 150km...