Hoy la vida me complace regalándome un día más para obsequiar con palabras, con hechos y recuerdos a mis queridos hermanos. Somos seis, tres chicas y tres chicos, y agradezco a mis padres el haberme dado la importancia que tiene la consanguinidad, saber que no estás solo, que hay alguien más lejos o cerca que comparte tu sangre, el parecido, el talante y el cariño. Hoy me he paseado por mis recuerdos lejanos, de cuando éramos niños, cuando jugábamos y nos peleábamos, recuerdo esos domingos que sentados todos a la mesa, esperábamos ese cocido que preparaba mamá, los días que ponía judías pintas y Alberto decía que eran cucarachas, o yo, pensando en gusanos cuando comíamos espaguetis, Juan haciendo pistolas con las pinzas de tender la ropa, Sonia jugando con el coche de Nando, este, imitando a Juan y Juani mojando las galletas en mi cola-cao. Recuerdo los días de verano, cuando íbamos a la casa de campo o al Retiro, cuando celebrábamos los cumpleaños o cuando nos acostábam...